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El ciclo y el cerebro

El ciclo y el cerebro

Por TABITHA LEARN, España

 

Somos diferentes en momentos diferentes del ciclo- ya lo hemos observado una y otra vez. Hay días en que estamos más alegres, otros en que estamos más ansiosas, días en que nos apetece más tener sexo de una manera u otra y días en que no queremos ver a nadie. Sabemos que hay hormonas que hacen posible la ovulación y la menstruación y sabemos que estas mismas hormonas tienen influencia en el cuerpo más allá del aparato reproductor. ¿Sabemos si también tienen influencia en la mente?

Las hormonas son los elementos del cuerpo responsables de prácticamente todos los cambios. Son producidas en glándulas y viajan por la sangre para entrar dentro de los núcleos de las células donde señalan a una parte especifica del código genético para crear más o menos de ciertas proteínas. Así pueden influir en la función de todos los órganos, crecimiento y desarrollo, metabolismo, respiración, digestión, excitación, sueño, la percepción de los sentidos y más.

Cuando los adolescentes sienten cambios en el cuerpo y desarrollan la actitud típica de rebeldía que acompaña el proceso, ¿a qué culpamos? A las hormonas. Cuando una embarazada que siempre ha sido una persona muy sensata empieza a olvidar de todo y sentirse dispersa, ¿a qué culpamos? A las hormonas. Hay miles de ejemplos de cómo las hormonas sexuales afectan a los estados anímicos de las personas, podríamos estar toda la vida explorándolos.

¿Las mismas hormonas estrógeno y progesterona que regulan nuestro ciclo menstrual también afectan a nuestros estados anímicos? Sí, claro que sí. Afectan a la memoria, la concentración, la paciencia, la motivación, la tranquilidad, el hambre, el estrés… Si el estrógeno, cuyos niveles suben antes de la ovulación para estimular el crecimiento del endometrio, influye en la suavidad de la piel y la densidad de los huesos, ¿por qué no va a influir en la capacidad de la cabeza para estabilizar las emociones?

De todas las conexiones entre hormonas sexuales y el cerebro, una de las más investigadas es la que existe entre el estrógeno y la felicidad. Todas hemos oído hablar de la depresión posparto, y muchas hemos experimentado sensaciones de tristeza cuando nos viene la menstruación. ¿Será casualidad? ¿Comportamiento socialmente adquirido? ¿O tendrá una explicación neurológica?

Existen en el cerebro lo que se llaman neurotransmisores. Son los mensajeros que regulan la percepción de los sentidos y de los sentimientos. La serotonina es uno de los neurotransmisores más conocidos, muchas veces considerado responsable para la felicidad y el bienestar. La definición de depresión clínica es la deficiencia de serotonina. Regula el humor de una persona y también su apetito y su sueño.

Este pequeño químico tiene una relación estrecha con estrógeno, y por lo cual la cantidad de ella disponible en el cerebro varia a lo largo del ciclo femenino. Científicos han descubierto que la presencia de estrógeno en las neuronas aumenta la recepción de serotonina en las mismas células, mejorando su flujo y fortaleciendo sus efectos. Otros estudios muestran que cuanto más estrógeno hay, más tonificada la serotonina. El estrógeno en sí es un elemento fundamental en su síntesis. Sin ello, el cuerpo no puede producir este neurotransmisor tan importante.

¿Qué significa todo esto? ¡Pues nada que no sabes tú ya! Si registras tu ciclo y apuntas tus cambios de humor a lo largo de los meses, puedes descubrir patrones en ánimo y en comportamiento.

La mayoría de mujeres se sienten más felices y más activas antes y alrededor de la ovulación, justo cuando el ovario está produciendo más estrógeno. El momento del ciclo en que hay niveles mas bajos de estrógeno es durante la menstruación, después de una caída repentina en los días anteriores.

Según la neurociencia, cuando hay más estrógeno, también hay más serotonina, facilitándonos la explicación biológica por lo que sentimos. El estrógeno alto no solo aporta felicidad, sino que mejora la memoria, y capacidad de retener información aprendida, el comportamiento social, y la motivación para alcanzar metas.

¿Cuadra con lo que notas en tu ciclo? Lo más importante que puedes hacer para estar en paz contigo misma durante todo el mes es darte cuenta de cuándo y cómo son los cambios anímicos que experimentas personalmente. Conocer a tu ciclo es conocerte a ti y conectar contigo en todos tus estados, y el primer paso hacía comprenderte integralmente y poder vivir plenamente.

TABITHA LEARN

http://tabithalearn.com

tabitha@tabithalearn.com

1Comment
  • Cintia
    Posted at 09:55h, 17 julio Responder

    Estoy totalmente de acuerdo con el artículo. Mis ciclos anímicos van de la mano com mi ciclo menstrual y estados de energía. Creo que para mí el momento más duro es antes de la llegada del período. Todo me parece negativo, y difícil. Intento posponer las decisiones importantes hasta la llegada de la regla, o después de ella. Aunque antes de la ovulación, suelo ser muy optimista por lo cual, es una búsqueda del eterno equilibrio. No siempre es fácil, pero como el tiempo se aprende. Gracias por el artículo Tabitha, ojalá ayude a otras mujeres a entenderse mejor a si mismas. 🙂

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