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El hígado y nuestro cuerpo de mujer

El hígado y nuestro cuerpo de mujer

Por Claudia Sacco, Uruguay

 

Cuando comenzamos a observar nuestra sangre y a prestar atención a nuestro ciclo, podemos obtener información sobre el estado de otros órganos de nuestro cuerpo. El hígado es el encargado de regular los niveles de sustancias químicas de la sangre y a través de la bilis, ayuda a transportar los desechos. Toda la sangre que sale del estomago y de los intestinos pasa por el hígado para ser procesada. Este es el encargado de descomponer, equilibrar y crear los nutrientes de forma que el cuerpo pueda usarlos sin que resulten tóxicos.

 

Nuestro útero es un lugar importante de conexión con el Chi (energía) del hígado, lo que lo hace particularmente sensible.

Un reflejo de esto es nuestra sangre color vino rojo, coágulos, cólicos menstruales, irritabilidad, dolor en los senos, que suelen ir acompañadas de un conjunto de síntomas muy afines a la patología hepática, como migraña, nauseas, mareo, insomnio, etc.

 

Para ayudar a oxigenar, purificar y nutrir el hígado se deben usar verduras verdes oscuras y crudas, ricas en clorofila, como berro, albahaca, perejil, acelga, diente de león y espinaca. Estas deben consumirse en grandes cantidades.

Germinados de alfalfa, zanahorias y remolacha. El tofu, las uvas negras y ciruelas son alimentos que podemos adicionar a nuestra dieta.

Las comidas para calmar la hiperactividad del hígado son el rabanito, el vinagre de manzana, los berros, diente de león y las comidas ricas en clorofila.

Para mantener nuestro hígado es recomendable utilizar aceite de coco o gee (mantequilla clarificada) a la hora de las frituras.

Una especial mención se merecen las hierbas como el cardo mariano (protege y le da la facultad de desintoxicarse al hígado), la carqueja (lo depura y mineraliza), boldo y diente de león (lo tonifica y es digestivo).

La levadura de cerveza es rica en vitaminas B, aminoácidos y es una fuente natural de minerales; provee todos los nutrientes necesarios para el hígado.

 

En la cultura griega las emociones fuertes en la mujer se atribuían a perturbaciones en el útero, en griego llamados hysterikós, de ahí que se diagnosticaba a estas mujeres de histéricas. Sabemos que los síntomas en nuestro cuerpo siempre corresponden a nuestras emociones, por lo cual es importante, además de ayudar con nuestra alimentación, prestarle atención a estas, ya que removemos los síntomas pero no aliviamos las causas.

 

 

Claudia Sacco

Imparto círculos femeninos y talleres de ciclicidad.

Formación en ROAF

Cel: 094 048 949

Colonia del Sacramento, Uruguay

Face: Claudia Sacco

Instagram:_claudiasacco

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