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Otra penetración es posible

Otra penetración es posible

Por Andrea Rubiano, Colombia
TMM certificada
Partamos de la palabra penetrar, este verbo viene del latín penetrare (entrar al interior de algo, ingresar y llegar hasta el fondo), llegó a  definirse como la parte más interna y profunda de una morada, la raíz de sus adverbios se relacionan con la despensa, el origen, la provisión y la abundancia. Por otro lado, con la raíz de Penus se vincula también el nombre Penates, un Dios Romano que cuidaba de la despensa para que no hubiera escasez.
Ahora es muy evidente que todo lo exterior nos penetra, entra en nosotros, deja información. Nuestros orificios del cuerpo son pasajes y puertas a nuestro mundo interno.
Seguido de esto  vamos a describir la energía principal o “Jing” en las mujeres esta energía es generativa y creativa, necesaria para sus ovarios, ciclicidad, para crear el revestimiento de la matriz, las hormonas y estimular que la mujer se mantenga en equilibrio con su energía sexual. Con el correcto uso de esta energía “Jing” se podrá transformar en energía “Chi” (energía Jing que se vuelve fuerza vital para los órganos) y luego de esto, la energía “Chi” puede llegar a ser energía “Shen”, que significa energía espiritual.
Según el Tao, la energía que penetra es Yang y la receptora Yin. Para que esta dinámica de la vida y la naturaleza se manifieste en la sexualidad en pareja, es necesario tener los tres niveles de energía sexual en armonía, equilibrio y muy similares por supuesto. ¿Cuáles son estos tres niveles?
Nivel físico: es muy importante prepararse antes de la unión sexual y creativa. Esto se hace mediante la conciencia, el conocimiento y la práctica. Muchas mujeres que no hacen ejercicio con su región inferior (las ovas, el cuello de la matriz y la matriz) no tienen flujo Chi, lo que tiene como consecuencia que la energía acaba saliendo afuera dejando fría la region sexual. Para que una mujer pueda llegar a tener el clímax o el orgasmo se necesita calor, fuego y energía para hacer que hierva el agua helada. Entre más fría esté esa zona, más fuego se necesitará. Pero si el hombre tiene muy bajo su fuego, no será capaz de derretir el hielo o calentar el agua. ¿Qué consecuencias tendrá esto?
Nivel emocional: la conexión entre hombre y mujer debe ser inexplicable para la razón. Sin embargo, está muy correspondida a los niveles energéticos de ambos, sus procesos emocionales y su trabajo interior o espiritual. Para mantener este nivel sano en la relación de pareja es necesario un cultivo personal y también una práctica en común de ambos.
Nivel espiritual: si una pareja tiene la disposición y conexión para meditar, mover sus cuerpos juntos, sentarse y mirarse por un largo tiempo a los ojos, si aprenden la fusión de los Cinco Elementos, pueden también trabajar como pareja en sus emociones de todo nivel y vibración para alquimizarlas juntos.
“El Tao afirma que para tener una buena relación en pareja y así mismo sexual es necesario que la energía de ambos estén en un mismo nivel y sintonía. Los dos han de tener una buena salud física, emocional y han de estar en un mismo nivel espiritual. En este caso llegarán a ser uno”.
Teniendo en cuenta la explicación del Tao acerca de la relación sexual podemos repensar la penetración y abrirle paso a la idea de “otra penetración es posible”. Se trata de reflexionar sobre los efectos en nuestra sexualidad más allá del mero placer. Por ejemplo, si nuestra vagina no está lo suficientemente caliente o Yang, la penetración puede dejar secuelas. Si el hombre no tiene equilibrada su energía Yang o no es suficiente ¿Qué pasará en él? Y si, además, su compañera tiene mucho frío ¿Qué pasará en ella? Y si le añadimos que este hombre eyacula antes de que su compañera haya tenido y sentido orgasmos ¿Tendrá o no consecuencias?
No es necesaria una violación (entendido como el acto de coacción bajo la violencia física para acceder al otro sexualmente) para que una vagina quede traumada. También puede quedar traumada con aquel momento en que permitiste que entrara un hombre a quien no amabas y tu corazón te decía “no, con él no”. Por supuesto, ocurre de igual forma con  esa situación en que dejaste entrar al hombre que amabas pero en ese momento no te querías compartir con él. Nuestra vagina, vulva y matriz también pueden quedar llorando por dentro.
El trato que te das a tu feminidad en una vida convencional, aparentemente sana, trauma lo suficiente los tejidos de la vagina, vulva y matriz como para causar que pierda su altísima y natural sensibilidad.
Compartir la energía sexual fue un tema tabú y censurado lo cual dejó bastantes heridas por desconocimiento. Ahora estamos en la era de la libertad sexual, que evidentemente causa las mismas heridas. La falta de educación sexual y emocional ha repercutido en la manera occidental de hacer el amor, tiene como consecuencia en las mujeres un sin número de dolencias y patologías en nuestros órganos creativos y amorosos. Los tejidos vaginales de muchas mujeres resultan seriamente deteriorados -en varios casos por el idealismo de hacer el amor igual a cómo se vende en la pornografía- lo que da lugar a una disminución gradual de sus cualidades receptivas, expansivas y de contracción natural. Se pierde toda conexión con el pasaje al cielo.
La desconexión con nosotras mismas, causa una falta de comunicación y una inocencia e ignorancia en el hombre, quien en muchas situaciones  penetra a la mujer mucho antes de que la temperatura sexual de ella sea tan alta como para invitarle a entrar en ella. Muchas mujeres no conocen ni su propia temperatura ni cómo va cambiado durante el ciclo. Además, puede pasar algo peor y es que eyacule antes de tiempo y la mujer quede fría tanto físicamente, como emocional y espiritualmente. Tras esto también es importante resaltar que muchos hombres nos dejan su enojo, tristeza, ansiedad o emociones que no han podido exteriorizar. También a ellos los ha dañado el machismo con afirmaciones como “los hombres no lloran” y nosotras como tierra fértil, todo lo recibimos y sembramos en nuestra matriz. Cuando esto pasa, hay una falta de conexión y trabajo en pareja.
Además, tras la entrada del hombre, se produce una serie de fricciones del pene contra las sensitivas y suaves paredes vaginales que causan otro efecto negativo: la vagina pasa de ser un canal altamente perceptivo y receptivo a ser un canal endurecido y protegido.
Adicionalmente, los movimientos mecánicos de la pelvis, propios del sexo convencional, contribuyen aún más a incrementar la creciente insensibilidad del interior de la vagina, vulva y matriz. Así mismo el hombre entra en una mujer con una alta tensión en sus glúteos lo cual no es nada favorable para ninguno de los dos.
Por todas estas razones, es necesario que la relación íntima con la pareja no se reduzca a la penetración y eyaculación, y recordar que este acto es curativo, sanador, expresivo y expansivo. A la mujer antes de penetrarla debes conocerla ¿Por qué no tener una sexualidad humana, amorosa, real y natural? De esta forma se elevará la energía y transmutará a una energía Shen o espiritual en pareja.
Una apreciación importante en relación al conocimiento del cuerpo femenino es la conexión entre pechos y vagina – matriz. Por ejemplo, la succión del neonato activa la expulsión de la placenta- también los besos en pareja- pues las madres cuando amamantamos, generamos oxitocina que actúa en el cuello de la matriz. Entonces ¿Es suficiente con una buena estimulación de los mamas para llegar al orgasmo? Hay mujeres que sí tienen suficiente pero, puede pasar que no lo sea para otras. Lo que sí es prácticamente común a todas las mujeres (a menos que tengan un bloqueo en el pecho y esto se tendría que interiorizar pues nuestros volcanes o mamás están muy conectadas con el corazón y los pulsos de nuestra matriz) es que, para una buena experiencia coital extática, la estimulación previa de los pechos es un paso importantísimo (puedes investigar en el Tao el masaje de pechos). Cuando lo hacemos, la energía de los pechos inunda y enciende la vagina y la matriz. Además, los besos apasionados expanden los labios de la vulva pues el canal energético bulbos-vaginal no está nada aislado de nuestros labios, boca y garganta. Por ello, cuando dejamos de fingir orgasmos y conectamos verdaderamente con la matriz nuestros gemidos expresan el néctar de la iluminación por medio de una sexualidad consciente.
Así que  es vital reconocer la cantidad de situaciones donde la mujer finge orgasmos y lo dejemos de hacer pues esto solo genera más confusión en el hombre y, de esta forma poco real y fingida, jamás encontrará nuestros pozos profundos.
En una relación heterosexual, la vagina, como polo pasivo, debe estar totalmente preparada para recibir el máximo impacto de la energía masculina.Es importante que nos reconciliemos con la naturaleza receptiva/ pasiva de la sexualidad femenina. Pasiva no quiere decir sumisa. Ni pasiva significa negar la autogestión o el conocimiento . Si hablamos de sexualidad sagrada, la mujer recibe en su cuerpo la energía masculina y por esto se dice que es el polo pasivo: su movimiento no es hacia delante ni hacia fuera, como en el caso de la energía masculina, sino hacia dentro y hacia arriba.
Cuando la vagina y matriz  de la mujer vibran, como respuesta magnética a las caricias de sus mamas, se vuelven receptivas y activadas por la  energía sexual generada en ellas. Es hermoso ver la matriz de una serpentear, vibrar y saltar… es la energía creativa en su máxima manifestación). La mujer se da cuenta enseguida de que está dispuesta para el coito. Es un suceso energético completamente espontáneo: un “sí” absoluto a la penetración, que parte de las profundidades. Entonces puede abrirse a la entrada de la energía dinámica del pene creando un circuito electromagnético vivo. La vagina, vulva y matriz se funden alrededor del pene, lo abrazan, lo besan y beben la energía que irradia de él. La mujer, como fuerza receptiva femenina, posee la capacidad de arrastrar la energía masculina hacia arriba a través de su vagina (como lo describe el Shiva Lingam) llevándola al corazón y elevándola a una frecuencia más alta.
El sexo es un acto sublime de comunicación sutil y poderosa y como en toda dinámica de comunicación, lo ideal es que el receptor esté dispuesto y abierto a recibir lo que el emisor expresa. Si emisor y receptor están bien sintonizados, entonces la comunicación fluye, como fluye la energía sexual entre ellos, como fluye la vida y su relación de pareja. Si no, por mucho que el emisor quiera dar su energía/información, el receptor no puede absorberla e integrarla.
Escucha, lentitud, silencio, interiorización, presencia, meditación, autoconocimiento, ciclicidad femenina, respiración, naturalidad… estas son las claves para despertar el poder sexual femenino en un coito. Un poder que se cuece a fuego lento y cuando llega al hervor tiene una energía tal que puede llevar a la mujer a estados alterados de conciencia inimaginables y derretir los más fríos hielos, incluso los de las heridas sexuales.
El camino de sanación está en nuestras manos y podemos aprender a sanarnos con ayuda de un atento y respetuoso compañero sexual que se entregue a esta nueva sexualidad. Porque lo primero es cambiar nuestra forma de hacer el amor. Sólo con eso, notamos cambios enseguida, concebimos en conciencia, parimos como mamíferas, como lobas:  ¡naturalmente!, criamos con amor y nace una nueva humanidad.
Solo así el acto de penetrar estará haciendo homenaje al Dios Penates, aquel que tiene la virtud de preservar y cuidar.
 Andrea Rubiano
Colombia

Andrea Lorena Rubiano Carrillo

Idealizadora y creadora de Florece matriz
Bogotá – Colombia
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